Diagnóstico

La situación laboral de las y los jóvenes en México se caracteriza por elevados niveles de precariedad y un panorama desalentador de cara al futuro. Hay una alta incidencia de informalidad derivado de un déficit en la creación formal de empleos y la necesidad económica que experimentan los jóvenes. La falta de oportunidades, en combinación con la incidencia de la pobreza, genera una situación de urgencia para los y las jóvenes, que los obliga a recurrir a las opciones más inmediatas de trabajo. Estas fuentes de ingresos no garantizan seguridad social, prestaciones, ahorro para el retiro, ni la capacitación y habilidades que se requieren para trazar una trayectoria laboral digna y de calidad. Además, estos perfiles de ocupación son en su mayoría de baja productividad y de bajo valor agregado.

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